En la noche, para disiparme, entré al portal de poemas y escribí un poemita que había estado garabateando durante el almuerzo en la clínica. Lo hice pensando en Marcus Green y la deliciosa velada que habíamos pasado montando a caballo, para que quede, por siempre, prendido en mis recuerdos, como el fulgor de un lucero. Le puse "Te amo".
-Ahora sé
que eres el amor de mi vida,
el hombre
que tanto soñé y quiero ser por siempre tuya.
Tu risa,
tu encanto, tus ojos,
tu alegría
me hac