La primera vez que Louis cenó con mis padres, un viernes por la noche, mi madre estaba fastidiada. -¿Ese chico, el panadero, es tu novio?-, alzó su naricita. No le gustaba eso. Ella esperaba que iniciara un romance con alguna eminencia de la medicina, un empresario millonario o un deportista campeón mundial. -Mamá, Louis es un buen hombre y yo lo quiero, además bien que comes y disfrutas los panes que él hace-, me molesté.
Louis y mi padre, por el contrario, congeniaron muy bien, como les