—Te juro que esto es ilegal—, susurró Grace con voz ronca, mientras sus ojos recorrían la zona oscura. Sasha entornó los ojos hacia su premio
—Estoy bastante segura de que un mercado nocturno no es ilegal, Grace—, amonestó Sasha, mientras sus dedos acariciaban la sedosa tela del vestido azul.
—¡Estaremos huyendo, criminales, culpables, delincuentes! — exclamó Grace, con los ojos muy abiertos y preocupados. Sasha puso los ojos en blanco, agarrando la percha del vestido y sujetándolo contra su cu