Sasha había pasado por problemas serios en cuestiones del amor. Conoció a Tate Paterson, un apuesto chico lobo, pero él la defraudó y ella decidió guardar distancia con él. Pasó meses en casa de sus padres tratando de decidir qué era lo mejor para su vida.
Sasha estaba sentada en el porche de la casa de sus padres, mirando el cielo y pensando en todo lo que había sucedido con Tate. Sus padres la habían visto sufrir y decidieron hablar con ella.
—Sasha, querida, ¿cómo estás?—, preguntó su madre.