—¿De que estás hablando? —le inquirí a Grace, porque la verdad no estaba entendiendo. Afuera había un chico alto y delgado sentando en el capo de su coche. Usaba una pollera blanca y su pelo era negro. Jamás lo había visto.
—Él... te juro que sus rasgos son iguales al tipo que vi anoche en tu habitación —insistió Grace. Me tomó de la mano y me llevó casi corriendo hacia una ventana. Aquí se podía ver mucho mejor. Parece que no era de aquí, al igual que no eran de aquí Tate y su manada. Desde q