36. Veinte días
Elías Ferrer
Abrí mis ojos, el recuerdo de los golpes ya solo quedaba en mi memoria, me puse de pie rápidamente. Estos tipos…
Lleve mis manos al rostro, preocupado de que en cualquier momento alguien descubriera mi secreto.
En ese momento las puertas de la fría y oscura habitación se abrieron. Era el mismo tipo con pasamontañas de ayer.
Cuando me miró sonrío —pero que, fenómeno creo tu madre… —hasta el último de mis poros se estremeció de terror, se acercó apretando mi barbilla con fuerza, anal