19. Deshacerse de ella
Elías Ferrer
Llegué al hospital tan rápido como la velocidad de mi auto lo permitió. Antes de buscar a mi tío, fui a la habitación de Abril. No se nos permitía entrar, solo en horas de visita, pero la cortina del ventanal de la habitación siempre permanecía abierta en el área de pacientes de intensivo. Acerqué mi rostro tanto como pude al cristal de la ventana. Allí estaba ella, tan inerte como la última vez que vine.
—Perdóname por no venir tan seguido a verte como debería, pero estoy haciendo