Charlie asintió. "Entendido."
El anciano dejó escapar un profundo suspiro. Frotándose la cara, refunfuñó, "¡Si hubiera sabido que tienes tal habilidad, no me habría apresurado a acudir a ti! Ahora, no solo estoy cansado hasta los huesos, ¡incluso me abofetearon varias veces! ¡Maldita sea, qué mala suerte!”
Luego continuó, "¿Mi cara sigue roja?"
Charlie respondió, "Un poco".
El anciano refunfuñó una vez más. "Dile a tu madre que me topé con un poste telegráfico sin querer si alguna vez pregun