En el salón, Vera y Helena mantenían una agradable conversación.
Aunque Helena se había mostrado recelosa, e incluso competitiva, con Vera, no pudo evitar darse cuenta de que su carisma, su inteligencia y su capacidad para relacionarse con los demás superaban con creces lo que esperaba de aquella joven.
Dejando a un lado sus extraordinarias capacidades, incluso sus conocimientos en diversas materias resultaban impresionantes.
Por eso, mientras conversaban a solas y los demás permanecían apartado