Era tal y como Charlie sospechaba: la misteriosa entidad que habitaba en su interior estaba negociando silenciosamente con él.
Una vez que absorbía el noventa por ciento de su Reiki, proyectaba nuevas secuencias de sellos de manos en el cielo.
Y esta vez se trataba de otra serie de dieciséis sellos, pero más compleja que la que le había mostrado el día anterior.
En cuanto memorizó cada gesto, intentó reproducirlo… Sin embargo, curiosamente, no percibió ningún cambio en su Reiki, ni siquiera d