Claire miró la hora y vio que ya eran las 7:30 de la mañana.
Como no quería perder tiempo, se obligó a levantarse de la cama a pesar del cansancio y, al apartar las sábanas, notó las manchas que habían quedado en ellas.
Se sonrojó hasta las orejas y recordó que Charlie había tomado su manta con total naturalidad y la había extendido sobre la cama.
En aquel momento no le había dado mucha importancia, pero la vergüenza la invadió de golpe, así que dobló la sábana con rapidez y cuidado.
Aunque