Las distintas facciones en Siria se encontraban ahora en un delicado equilibrio tras el incidente que sufrió Hamed y la caída de Aguasnegras.
Los altos mandos de los rebeldes eran ahora objeto de una condena generalizada por haber intentado llevar a cabo un complot fallido para asesinar a Hamed. Aun así, aunque su reputación internacional no les afectaba demasiado, su autoridad dentro de sus propias filas sí se había visto debilitada.
Con los ciudadanos desconfiando de ellos y sus propios miem