Bernard y el presidente francés eran, básicamente, viejos amigos.
Aunque había descendido en la clasificación de las personas más ricas del mundo, seguía siendo el hombre más rico de Francia y de toda Europa. Por eso, su influencia dentro de la UE seguía estando prácticamente en su punto álgido.
Dada su posición, normalmente no le habría interesado reunirse con el presidente.
Sin embargo, hoy era un gran día, y toda aquella pompa y solemnidad le emocionaban enormemente.
Por eso, estrechó la