Charlie, que siempre había sido un poco torpe para entender las emociones y las relaciones humanas, no tenía ni idea de por qué Claire estaba tan alterada.
Simplemente pensó que, después de tantos años soportando el carácter retorcido y la peculiar forma de ver el mundo de Elaine, era inevitable que acabara derrumbándose, y que las palabras de su madre habían sido la gota que colmó el vaso.
Mientras abrazaba a Claire y le daba suaves palmaditas en la espalda, ella lloró durante un buen rato ha