Jacob nunca había sido de los que dejaban pasar una oportunidad para presumir, y lo hacía incluso cuando el momento no era el más adecuado.
En su opinión, el señor Larcelle acababa de perder.
Al fin y al cabo, aquel hombre había intentado hacerle creer que la llave de su Rolls era falsa, así que ahora la exhibía para demostrar que era auténtica.
Aun así, cuando el señor Larcelle cogió la llave, la examinó un par de veces, pulsando algunos botones, y de repente soltó una risita burlona.
Se la