En ese preciso instante, Penny sintió una presión abrumadora oprimiéndola, una fuerza tan inmensa que parecía capaz de aplastar su conciencia en cualquier momento.
Afortunadamente, Charlie la protegía, y justo cuando estaba a punto de derrumbarse, su voz resonó en su mente: "No te preocupes. Déjalo todo en mis manos".
Muy pronto, Penny sintió una enorme corriente de Reiki envolviéndola por completo, como si alguien protegiera cuidadosamente a un bebé entre sus brazos, haciéndola sentir segura