Charlie jamás imaginó que dos mujeres estarían tan empeñadas en hacerlo bailar al mismo tiempo.
¿Sus dos metros de altura? ¿Bailar?
Sin embargo, antes de que pudiera negarse, Quinn lo tomó del brazo e hizo un puchero: “Por favor, Charlie... Solo por esta vez, ¿de acuerdo? Ni siquiera es un baile; son solo acrobacias con cables y una coreografía de artes marciales. Además, llevarías una armadura completa que te cubriría el rostro e incluso las manos. Nadie vería ni tu dedo meñique”.
Aunque Tan