Como era de esperar, cuando Loreen se enteró de que Sachiko estaba ocupada, se volvió hacia Charlie y Claire, y les dijo: “Bueno, chicos, creo que Sachiko estará ocupada un rato. Podemos quedarnos después del concierto y avisarle antes de irnos”.
Claire sonrió y asintió sin dudar: “Es normal que lo hagamos. No tenemos apuro y el hotel está bastante cerca, así que no tenemos que lidiar con la multitud aunque esperemos. Con la gente dispersándose y Sachiko terminando, es de cortesía despedirnos, ya que ella nos consiguió esas entradas”.
Se volvió hacia Charlie y preguntó: “¿Verdad, cariño?”.
“Claro”, sonrió Charlie. “Tú mandas”.
Al mismo tiempo, Kathleen notó la intención de Yoshitaka y sonrió también. “Perfecto. Hagan lo que tengan que hacer. Yo también tengo que hablar con el Señor Mitsui sobre algo”.
Sabía que Charlie no querría que Claire supiera demasiado sobre su otra vida.
Al conocer a Yoshitaka, después de que Charlie hubiera conseguido que Tanya diera diez conciertos, ese