Mientras tanto, en casa, el extraño cambio de comportamiento de Tanya había llamado la atención del presidente electo y su partido.
Aun así, Tanya siempre había sido la espina en su costado, la que más se oponía a su campaña electoral, y no tenían ni idea de si volvería a hablar de más en su concierto en Tokio.
¿Intentaba cambiar de bando o se había visto obligada a contenerse después de que aquel video incriminatorio se volviera viral?
Era evidente que aún era muy pronto para ofrecer un gesto de conciliación y que debían esperar a ver cómo se desarrollaban las cosas.
De lo contrario, si Tanya no cambiaba de opinión, sin duda se lo contaría a todo el mundo y perderían mucho más de lo que habían previsto.
De todos modos, ya habían ganado las elecciones, y estratégicamente hablando, ni siquiera las megaestrellas como Tanya tenían mucho valor para el presidente electo.
Con ella, tendría una imagen pública mucho mejor, pero no tenerla tampoco les afectaba tanto.
Si justo entonces un