Al vislumbrar un rayo de esperanza, Arlo ordenó de inmediato al equipo de trabajo que buscara los registros de navegación del Puerto de Casablanca, examinando minuciosamente los buques de carga que habían atracado o zarpado en los últimos días.
Naturalmente, había cientos de ellos y algunos incluso se dirigían al otro lado del mundo.
Pero para Arlo, cada barco era sospechoso y no le preocupaba que las embarcaciones fueran difíciles de rastrear una vez en alta mar.
Después de todo, el movimien