Con solo escuchar a Charlie y MerlIn hablando con acertijos, Kaeden se puso a pisotear el suelo de frustración.
Entonces, preocupado de que los demás se dieran cuenta de que estaban teniendo una charla secreta, bajó la voz pero preguntó con urgencia: “¿De qué demonios están hablando? Compártanlo ahora mismo… no lo soporto porque soy muy impaciente”.
Merlin luego se rio entre dientes: “Bueno, a la señorita Lavor se le acaba de ocurrir una idea brillante: una vez que aseguremos las empresas que