Cuando Charlie y Janus salieron del restaurante de ganso asado, Janus miró hacia la sencilla fachada y suspiró. “Bueno, supongo que la receta secreta de ganso asado de mi padre se perderá”.
Con una sonrisa, Charlie preguntó: “Tío Janus, ¿cuestionas o te opones a mi decisión de hoy?”.
Después de un momento de silencio, Janus miró a Charlie y le confió con un tono serio: “Señor Wade, Angus es mi hijo adoptivo, no una mascota. Desde el día que lo adopté, nunca pensé en hacer planes para su vida.