A estas alturas, la anciana ya había perdido toda capacidad de percepción, y su respiración era también muy débil.
Janus y su madre llevaban veinte años sin verse, y por fin se reencontraban ahora. Sin embargo, Janus no esperaba que su madre estuviera ya moribunda y que le resultara difícil incluso mirarlo.
Janus pensó en los últimos veinte años y en cómo había incumplido sus deberes filiales ante sus padres. Janus se derrumbó por completo mientras agarraba la mano de su madre y lloraba como u