En este momento, Claudia parecía estar en un trance.
La imagen de sus padres y sus hermanos sonriéndole parecía muy realista.
Mientras tanto, el furioso fuego de la venganza la estaba quemando a tan corta distancia, e incluso secó las lágrimas que corrían por su rostro.
En el pasado, este monstruoso odio la había forzado a seguir adelante sola con una gran responsabilidad.
Ahora, mientras su odio desaparecía junto con este inmenso fuego, ella finalmente se sintió libre por primera vez en su