Yoshiyasu no iba a olvidar que estaba fingiendo y preguntó rápidamente: “¿Sí, comisionado? ¡¿Le pasó algo malo a mi padre?!”.
“No, es su hermano, Yoshitaka. Lo asesinaron en el Domo de Tokio”, mintió el Comisionado de Tokio.
“¿Qué?”, exclamó Yoshiyasu atónito. “¡¿Yoshitaka?! ¡Es imposible! ¡Miente!”.
El Comisionado de Tokio casi puso los ojos en blanco, pues sin duda mentía, y el propio Yoshitaka se lo había ordenado.
Aun así, fingió suspirar sombríamente y dijo: “Lo siento mucho, Señor Mi