Harold sintió que lo golpeaban detrás de la cabeza, su cerebro estaba lleno de celos.
¡Ni siquiera podía tocar las manos de Loreen todavía, pero un tipo extraño salió de la nada, la desnudó y la tocó desnuda!
¡La audacia!
A Harold no le importaba lo decepcionada que estaba Loreen con él, apretó los dientes con envidia y gruñó: “¡No creo que el tipo estuviera allí para salvarte en absoluto! ¡Solo quería aprovecharse de ti y te acosó!”.
Tan pronto como la voz de Harold bajó, todos en la habita