Al salir del estacionamiento subterráneo, Nanako y Charlie subieron a la superficie, donde Yahiko recibió a Charlie con entusiasmo.
Siempre le alegraba ver a Charlie, y más aún ahora que su esposa ya no estaba a su lado, pues lo consideraba prácticamente como a su propio yerno.
Le dio una palmada en la espalda a Charlie y sonrió. "Cuánto tiempo sin verlo, señor Wade".
Charlie le devolvió la sonrisa. "¿Cómo le ha ido, señor Ito?".
"¡De maravilla!", exclamó Yahiko con una amplia sonrisa. "Bienveni