A la izquierda del salón había un amplio dormitorio y un cuarto de baño. Todo lo que había allí parecía dar al mar: la cama de siete pies y la preciosa bañera situada justo al lado de la pared acristalada. Elaine ya se imaginaba lo maravilloso que sería darse un baño allí, como si estuviera en el paraíso.
Detrás del dormitorio había un vestidor, en el que incluso las puertas del armario estaban forradas con cuero que resultaba suave al tacto y parecía realmente caro. Hasta los tiradores parecían