Capítulo XX

Pero ya una vez en la mansión, John noto que todo estaba muy tranquilo, miro su teléfono y pensó en que quizás solo había sido una mala broma, después miro hacia el taxista quien estaba dando la vuelta para marcharse y pensó en volver a detenerlo e irse nuevamente. Pero cuando le hizo una seña el taxista ya no lo alcanzó a ver.

-Señor John, que bueno que ya está de regreso. ¿Quiere que pida algo ligero de cenar para usted? Dígame qué le apetece comer -Franco ya lo estaba esperando en la puerta
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