Tras la boda de Zeus y Beverly, como estos se han ido de luna de miel, a Luna le ha tocado hacerse cargo del restaurante, aunque en un horario más acotado para no estresarse tanto porque Beverly representa la mitad de la fuerza en aquella cocina.
—¡Vamos chicos, nos queda la última hora! —dice con una enorme sonrisa y todos la imitan.
La verdad es que los comensales casi se pelean los puestos, pero sigue siendo abierto. Aunque Zeus le propuso usar el sistema de reservas, ella le dijo que no, po