En cuanto Jack abre los ojos, salta de la cama y comienza a dar saltitos de alegría por toda la habitación. Luna abre los ojos con pereza quejándose por el escándalo que está haciendo su hombre, pero al verlo saltar como si fuera un niño en navidad para abrir los regalos, sólo le queda sonreír.
—¡Es hoy, es hoy! —grita emocionado y a Luna se le hace tan parecido a una película infantil.
—Sí, mi amor es hoy, al fin sabremos qué será este bebé tan revoltoso.
—Y espero que, a partir de hoy, señora