Carolina apretó con rabia los puños, planeando en secreto que, tan pronto se casara con Valentín, lo primero que haría sería despedir de inmediato a Karina y a las demás secretarias para evitar cualquier posible problema en el futuro.
—Señorita Carolina, el señor Valentín no está en la exposición. ¿Regresamos a casa? —preguntó el chofer desde adelante.
—¿Regresar a casa? —Carolina lo pensó por un momento. — Vamos primero a la panadería a la que fuimos la última vez y luego a Mansiones de Palacio