Pero después de haber trabajado con Valentín por tanto tiempo, Luis había desarrollado un sentido muy agudo para las situaciones. Tras un breve momento de desconcierto, inmediatamente pensó en una posibilidad.
—Dime ¿es la señorita Diana quien quiere rentar la oficina?
Valentín respondió con un leve asentimiento.
Luis captó al instante lo que él quería decir.
—Entiendo, jefe. ¿Deberíamos ofrecerle una renta más baja?
—No, cobraremos el precio de mercado.
Diana no era de esas personas que buscaba