En medio de la pelea, el lazo del escote de Diana se aflojó, dejando al descubierto parte de su suave busto.
La temperatura en la habitación pareció elevarse varios grados de golpe. La mirada de Valentín se tornó instantáneamente ardiente, y apretó con fuerza la muñeca de la mujer, mientras la distancia entre sus atractivos rostros se acortaba cada vez más.
Diana, angustiada, giró la cabeza y cerró temerosa los ojos para evitar su rostro.
El beso cayó en su lóbulo de la oreja, y un leve frescor