El corazón de Amanda latía con fuerza en su pecho mientras estaba parada en la puerta, mirando la frágil figura frente a ella. Era una anciana, encorvada y desgastada por el tiempo y las dificultades. Pero cuando miró a la mujer a los ojos, Amanda vio un destello de familiaridad, una conexión que no podía negar. "¿Puedo entrar?" preguntó la anciana con voz débil. Amanda dudó por un momento, su mente llena de emociones. Una parte de ella quería cerrar la puerta de golpe y fingir que esta mujer n