—Señor, ¿ocurre algo? —preguntó el guardaespaldas pelirrojo.
—No es nada, Rubén…
Soren lucían perdido en sus pensamientos con la mirada fija en el mensaje que tenía grabado aquel objeto. Los cuatro funcionarios del FBI intercambiaron miradas, estaban confundidos porque su jefe provisional estaba actuando un poco extraño.
—Señor Oversax, ¿necesita que hagamos algo? —Elian, otro escolta, preguntó.
—Por favor, informen a los demás que deben estar atentos a cualquier movimiento cerca de la zona. Cu