Clarisse y Soren caminaban por la plaza mientras comían helado mientras Cisco iba feliz sujeto por su nueva correa. Ya habían comprado algunas cosas para él, incluyendo una cama sumamente grande y cómoda que llegaría directamente a la casa. El pelinegro pensó en comprar dos, para que así el perro tuviera una en el departamento de su novia, pero ella se negó. Dijo que la casa era mucho más grande para Cisco, así que lo mejor sería que él se quedara siempre allá.
Soren estuvo de acuerdo, pensó qu