—Vaya, ¿están jubilando al personal tan temprano? —comentó con diversión, algo que dejó de lado al notar la tensión del lugar—. De acuerdo, parece que no estamos de muy buen humor hoy.
—¿Dónde rayos estabas?
—Haciendo justo lo que me pediste, que llamara la atención con Arlette y que me asegurara de todos lo vieran.
—¡Pues, eso ya no importa cuando tu hermana y la maldita de Audrey Pleck nos acusó de asesinos frente a todo el mundo! —gruñó, una mirada iracunda bastó para hacer que el joven baja