Clarisse simplemente se quedó sin palabras y con la boca media abierta. Sintió una sensación subiéndole por todo el cuerpo, calentando cada rincón de su ser y hasta las mejillas se le enrojecieron sin poder evitarlo. El aire se le escapó y quedó tan aturdida que hasta se le olvidó cómo parpadear, mientras que su corazón brincaba cómo loco dentro de su pecho.
Brion notó que el rostro de la pelinegra se tiño de rojo y de pronto notó lo que había dicho. Soltó sus manos y se acomodó en el sofá, no