Para cuando la noche llegó todos en la mansión habían sido influenciados por las inseguridades, la angustia, la frustración y el enojo. Algunos esperaban conseguir paz prontamente, otros querían que su venganza fuese pagada, mientras que unos deseaban dejar la guerra atrás. Era demasiado para todos ellos y existían tantos factores muy influyentes de por medio que cualquier movimiento de una de las piezas podría cambiar el rumbo de los sucesos.
Debían ser inteligentes.
Debían ser rápidos.
Debían