―¿Señor? ―la voz de Thierry rebotó en aquella habitación que había quedado en un profundo silencio. Macon no dejaba de verse en el espejo cómo si no reconociera a la persona que estaba viendo―. ¿Se encuentra bien, alteza?
Él intentaba ser lo más educado posible a pesar de que lo único que deseaba era saltarle encima y exigir respuestas. Sin embargo, sabía que si se comportaba sumiso y obedecía al príncipe entonces podría ganarse su favor y conseguir que lo sacasen de ese lugar.
Thierry ni siqui