Los muros de concreto reforzado tenían al menos un metro de grosor y los corredores estaban iluminados por luces fluorescentes. El lugar estaba completamente vacío, por lo que sabía sólo tenían un prisionero y eso era justo lo que necesitaba. Debía apresurarse para llevar a cabo de ese movimiento antes de que Daliah perdiera el control de la situación allá arriba. Sólo esperaba que su hermana no estuviese arriesgándose demasiado.
Sin embargo, todos estaban haciéndolo.
El eco de unas pisadas se