Entre besos, gemidos y caricias llegaron a la habitación. Todo el control al que se estaban aferrando fue tirado por la borda hace mucho y ahora sólo querían disfrutar.
Las manos de Soren se inmiscuyeron debajo de la ropa de ella y Clarisse soltó un gemido cuando él besó su cuello. Bajó mientras dejaba un camino de besos hasta su hombro y Clarisse enredó sus dedos en su oscuro cabello.
El tacto de Soren se sentía exquisito mientras sus manos se paseaban por su cuerpo. De un salto lo rodeó con l