Daliah se sentía horrible en aquella noche, uno de sus peores miedos se había hecho realidad y no podía hacer nada para cambiarlo. Porque, aunque decretó que no se casaría con Oliver, era algo que no estaba en sus manos. Ambos eran parte de una transacción, aunque se preguntaba si ese hombre estaba consciente de lo que ocurría o si era un simple peos en el tablero del poder cómo lo era ella.
También pensó en escapar, irse a otro país, sin embargo, no serviría de mucho porque sería cuestión de t