El personal recibió a los invitados cordialmente, algunos agentes tomaron el equipaje de los amigos de Clarisse para llevarlo a sus habitaciones. Lorna estaba feliz de regresar a esa casa, mientras que Galen y Tessa admiraban maravillados su alrededor.
La morena al ver a su jefe se sintió tensa.
—Buenos días, señor Oversax —saludó de la misma manera que suele hacerlo en la oficina.
Soren sonrió internamente y Clarisse le dio un manotazo en el brazo.
—Se amable —le susurró.
El pelinegro rodeó lo