Es mentira

Los días siguientes fueron de emociones, tres días después Felipe había podido mover sus dedos del pie, era fantástico sentir la sensación de poder moverlos, 

-¿Cuando me pondré en pie?- le había preguntado con lágrimas en los ojos

-En unas semanas, primero tiene que cicatrizar tu herida- Felipe no dejaba de ver sus dedos con gusto, ya tenía planeado algunas cosas con Isabella, la enseñar&ia

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