17. Se salieron sin permiso
—¿No te gusta? —escucha la voz de él nuevamente, en todo el trayecto a penas y la miraba y le dirigía la palabra.
—¡No! —el alpha alza la mirada para verla, seguía mirando por la ventanilla.
Niña miro a su amiga de reojo, pero no dijo nada.
Zero observo a la castaña por el retrovisor e igual guardo silencio ante su firme respuesta.
—¿No?
—No me gusta la ciudad, espero regresar a mi casa lo antes posible.
—¿a casa? —Damián pregunta emocionado que viera su hogar como su propio hogar.
—A mi casa,