16. Directo al aeropuerto
Leandro corre hasta llegar a sus dominios, el lobo se detiene cansado y adolorido, su carne le quemaba sobre todo la parte donde Nina lo mordió.
—Esa cachorra—musita irritado volviendo a su forma humana, cae de rodillas sobre la tierra viendo como su sangre gotea siendo adsorbida por el suelo—. Mierda, como quema—lleva la mano hacia su oreja donde ella lo mordió.
Era la misma sensación que sintió cuando el alpha lo mordió.
—No cabe dudas que por sus venas corre sangre de alpha —sonríe.
—Leandro