6. El precio
**QUINN**
Cuando abrí los ojos, solo vi oscuridad.
Entonces recordé que estaba en la cama de mi pequeño piso. Debía de haber vuelto a caer la noche, porque la habitación estaba completamente a oscuras. Seguramente había olvidado encender la luz.
Había perdido la noción del tiempo. No sabía cuánto llevaba encerrada allí sin salir, salvo para comer algo o beber agua. Cuando intenté moverme, mi cuerpo seguía rígido y dolorido, así que desistí y volví a esconderme bajo la manta, como si ese trozo de tela pudiera protegerme del mundo.
Desde la noche en que conocí a Grayson, no había vuelto a ninguno de mis trabajos a tiempo parcial. Me oculté en el piso como si, al salir, él fuera a aparecer de repente para exigirme que le devolviera los diez mil dólares que me había dado. No sabía si había quedado satisfecho o no con el “servicio” que le presté, así que no quería correr riesgos.
Por eso también ignoré todas sus llamadas. Quién sabe cuántas cientos hasta hoy.
Me desperté por el sonido insi