**QUINN**
Ay.
Cada vez que la mascarilla tocaba mis mejillas o mis labios, hacía una mueca de dolor.
Sin embargo, pasara lo que pasara, tenía que ir a trabajar incluso con la cara magullada. Para disimularlo, me puse una segunda capa de mascarilla. Afortunadamente, la tienda donde trabajo me permite llevarla después de dar una excusa: que estoy resfriada.
Pero el problema ahora es que tengo que trabajar en el S-T Arena, donde entrenan los jugadores de hockey sobre hielo del Frost Maple. No podí